Cuenta una leyenda que si llamas a Marie Kondo para que te ordene la casa te obliga a tirar un montón de cosas aunque no quieras. ¿Te imaginas que la creadora del método konmari hubiera amasado así su fortuna? Qué fuerte… con la cara de buena que tiene la tía. Pues no, en absoluto.

Ninguna organizadora profesional (o «professional organizer» como nos llaman a veces) que conozca obliga a nadie a tirar nada. Pero estamos todas de acuerdo en una cosa. Siempre, siempre, siempre, el primer paso para empezar a ordenar nuestra casa (y nuestra vida) es desprendernos de todo aquello que no necesitamos.

¿Qué es lo que pasa? Que no sabemos tirar, y cuando digo tirar no me refiero a tirar. Lo que ya no utilizamos lo podemos donar, regalar, vender, reciclar, etc. Pero no pasa nada, es normal. De hecho es mucho más normal de lo que creemos porque es lo que nos han enseñado: A GUARDAR. Venimos de generaciones en las que tenían poco o nada, y lo que nos han enseñado es a guardar… «POR SI ACASO». El maldito por si acaso.

Y más adelante, hemos aprendido a comprar. Comprar como si se fuera a acabar el mundo, compramos de todo, con tarjetas de crédito, con un click en internet, para tener nuestros armarios, nuestras casas y nuestras vidas llenas de un montón de cosas que ni necesitamos ni utilizamos.

Y si tenemos una casa grande o es otra persona la que se ocupa de nuestras cosas, igual no nos molestan mucho. Pero no te engañes, si estás aquí es por que te están estorbando un poco ¿no? Te voy a contar un secreto: CUANTAS MENOS COSAS TENGAS, MÁS FÁCIL ES ORDENARLAS. Ya, ya lo sé, si esto en realidad ya lo sabías, y acabo de decir una chorrada, pero por algo has llegado hasta aquí. Y encima no tienes tiempo para pasarte el día limpiando todas esas cosas. Pues te voy a decir lo mismo, disculpa pero, CUANTAS MENOS COSAS TENGAS ES MÁS FÁCIL MANTENERLAS LIMPIAS.

¿Y ahora cómo decides con qué te quedas y con qué no? Te voy a contar otro secreto, aprender a deshacerte de las cosas es algo que vas a aprender con el tiempo, no te preocupes que a tirar se aprende. Al principio cuesta un poco, sé que te parece difícil, pero con el tiempo acaba hasta siendo un gustazo. Es algo que tienes que ir practicando, poco a poco y empezando por todo lo que te involucre menos sentimentalmente, esto es muy importante.

Y este es el comienzo. Empieza a buscar en casa esas zonas que te son un poco indiferentes (sentimentalmente hablando). El baño es un buen sitio, el cajón de los pijamas, el de los calcetines o la ropa interior, la zona de los productos de limpieza. Si en realidad tú ya sabes antes de empezar cuáles son las cosas que realmente usas y las que no. Verás que no es mucho más fácil de lo que crees.